Casi todos los hogares urbanos de Argentina tienen internet. Parece un problema resuelto, hasta que una chica intenta hacer un trabajo práctico de programación desde el celular, con los datos que se le terminan a mitad de mes.
Esa distancia entre estar conectada y poder hacer algo con la conexión es la brecha digital. Acá repasamos cómo se define, qué tipos hay y qué dicen los números del país. También explicamos en qué se diferencia de la brecha de género en tecnología, que es la que trabajamos en Chicas en Tecnología.
¿Qué es la brecha digital?
La brecha digital es la desigualdad entre personas, hogares o territorios en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y en lo que cada quien puede hacer con ellas. Tener señal es apenas el primer escalón. También cuenta el dispositivo, la calidad de la conexión y las habilidades para usarla.
A escala mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estima que en 2025 unas 6.000 millones de personas usan internet, cerca del 74% de la población. Quedan 2.200 millones sin conexión, y la mayoría vive lejos de las ciudades: está en línea el 85% de la población urbana, frente al 58% de la rural.
Para ordenarla, suele describirse en tres niveles que se van sumando:
- El acceso, que es contar con conectividad y un dispositivo adecuado.
- El uso, que depende de las habilidades para estudiar, comunicarse o trabajar en entornos digitales.
- La apropiación: usar la tecnología para resolver problemas propios, programar o emprender.
Los tres niveles muestran que la conexión es solo el comienzo. Pero hay una pregunta que ninguno responde: quién crea la tecnología. Esa es la que nos importa en CET.
Tipos de brecha digital
Hay brechas por ingresos, por edad, por territorio, por nivel educativo y por discapacidad, y casi nunca aparecen solas. Nos vamos a detener en la tecnológica y en la de género, que son las más consultadas y las que más se confunden entre sí. En la tabla sumamos también la de habilidades, porque atraviesa a las dos.
| Tipo | Qué mide | Cómo se ve en la práctica | Un dato de Argentina |
|---|---|---|---|
| Brecha tecnológica | Acceso a infraestructura, dispositivos y conectividad de calidad | Hogares que se conectan solo desde el celular o con una conexión inestable | 60,3% de los hogares urbanos tiene computadora (INDEC, 2024) |
| Brecha digital de género | Diferencias entre mujeres y varones en el acceso, el uso y las habilidades digitales | Menos mujeres conectadas o con habilidades digitales avanzadas | Usa internet el 89,1% de las mujeres y el 90,2% de los varones (INDEC, 2024) |
| Brecha de habilidades | Capacidad para aprovechar lo digital | Personas conectadas que no logran hacer un trámite o estudiar online | Usa internet el 60,6% de las personas sin instrucción (INDEC, 2024) |
Brecha tecnológica
La brecha tecnológica es la distancia en el acceso a infraestructura y dispositivos: redes, computadoras, calidad del servicio. Es la más visible y la primera que se mide.
En Argentina, la pregunta útil ya es cómo se conecta cada hogar. Armar un CV desde el celular se puede. Aprender a programar así es otra historia: la pantalla chica, el teclado táctil y el plan de datos convierten cada ejercicio en una pequeña pelea. Por eso, cuando se mide esta brecha, el tipo de dispositivo pesa tanto como la señal.
Brecha digital de género
La brecha digital de género es la diferencia entre mujeres y varones en el acceso a internet y a dispositivos, en su uso y en las habilidades digitales. En el mundo sigue siendo grande: según la UIT, en 2025 el 77% de los varones usa internet frente al 71% de las mujeres. Son unos 280 millones de varones más conectados, y el indicador de paridad está igual que en 2019.
En las Américas, la UIT considera que la paridad en el uso de internet ya se alcanzó. Es una buena noticia, aunque engañosa si se lee sola, porque que las mujeres estén conectadas no significa que estén creando tecnología.
Por eso conviene separar dos conceptos que suelen mezclarse. La brecha digital de género mira quién accede a la tecnología y quién la usa. La brecha de género en tecnología mira quién estudia carreras tecnológicas, quién trabaja en el sector y quién lidera equipos y empresas. Nuestro trabajo en Chicas en Tecnología está enfocado en esta segunda.
Buena parte de esa brecha empieza temprano. Según un relevamiento de CET y J.P. Morgan, el 43% de las jóvenes menores de 17 años no conoce a ninguna mujer cercana que trabaje en tecnología. Profundizamos en eso en nuestra nota sobre la gender gap in technology.
Brecha digital en Argentina
Los datos del INDEC del cuarto trimestre de 2024 dejan una foto con dos caras. La conectividad avanzó: el 93,7% de los hogares urbanos tenía internet y 90 de cada 100 personas de 4 años y más la usaban. Las computadoras, en cambio, retroceden. Estaban en el 63,8% de los hogares en 2020 y bajaron al 60,3%.
O sea, más de un tercio de los hogares urbanos se conecta sin computadora. El informe no explica por qué cae ese número, y no queremos arriesgar una causa sin datos. Lo que sí está claro es que, para aprender a programar o a analizar datos, esa diferencia pesa.
Una brecha que cambia según dónde vivís
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 85,4% de los hogares tiene computadora. En Gran Resistencia, el 37,9%. Ahí incluso internet queda por debajo del promedio nacional, con el 80% de los hogares conectados. Y en los aglomerados de menos de 500.000 habitantes hay menos acceso a ambas cosas que en las grandes ciudades.
El nivel educativo abre otra distancia. Usa internet el 98% de quienes tienen estudios superiores o universitarios incompletos, contra el 60,6% de quienes no tienen instrucción.
Chicas conectadas, pero lejos de crear tecnología
En el uso, mujeres y varones están casi a la par en Argentina: 89,1% frente a 90,2% en internet y 36,3% frente a 38% en computadora, según el INDEC. La diferencia aparece cuando se pasa de usar a crear.
Apenas el 34% de quienes estudian carreras STEM en el país son mujeres. En nuestra investigación Parity in Code (2026) encontramos que las mujeres son el 36% de quienes trabajan en las empresas tecnológicas relevadas, con menos presencia en desarrollo, datos y liderazgo técnico.
En las empresas grandes ocupan solo el 20% de los cargos directivos. Lo que más nos llamó la atención es que el 76% de ellas tiene título universitario de grado o posgrado, frente al 54% de los varones. Están más formadas y aun así llegan menos arriba.
Para nosotras, este contraste resume la situación del país: la brecha digital de género en el uso es chica, pero la brecha de género en tecnología sigue abierta. Las chicas se conectan igual que los varones y todavía son minoría entre quienes diseñan la tecnología que todos usamos.
¿Cómo reducir la brecha digital?
Como la brecha tiene capas, las respuestas también. La conectividad y los dispositivos siguen siendo la base, sobre todo en los territorios donde tener computadora en casa es la excepción, y esa parte depende en buena medida de la inversión en infraestructura. Sin embargo, una computadora sola no hace a nadie programadora.
Hace falta enseñar habilidades digitales que vayan más allá de usar aplicaciones, como programar o trabajar con datos. La escuela pesa mucho, porque ahí muchas chicas tienen su primer contacto con la tecnología, y a veces ahí mismo deciden que no es para ellas.
Por eso importa formar docentes con perspectiva de género. Ayuda que las chicas vean mujeres reales trabajando en tecnología, con recorridos que no sean de película. Y hay que medir: en Paridad en Código vimos que solo el 30% de las empresas relevadas mide indicadores de género.
Lo que hacemos desde Chicas en Tecnología
Nuestro propósito es achicar la brecha de género en tecnología: que haya más mujeres trabajando, creando y liderando en el sector. Para eso, desde 2015 acompañamos a jóvenes de América Latina para que pasen de ser usuarias a creadoras de tecnología con propósito. En la práctica, eso incluye:
- Experiencias gratuitas para chicas de 13 a 23 años, como IA Camp, the PUMM Event and the curso de Programación asistida con IA. En todas se aprende armando en equipo un proyecto con impacto social. Están todas en nuestra página de experiences.
- Acompañamiento para el primer empleo con Young IT Professionals y el Programa de Mentorías.
- Formación para docentes que quieren una educación STEM más inclusiva, y materiales educativos para usar en el aula.
- Investigaciones propias, como Paridad en Código, para entender qué pasa con las mujeres dentro del sector.
- The CET Community, con más de 8.000 chicas de más de 20 países.
Si tenés entre 13 y 23 años y nunca programaste, te recomendamos empezar por una experiencia en equipo antes que por un curso en solitario. Cuando algo no sale a la primera (y va a pasar), tener a otras chicas al lado es lo que hace que sigas intentando. Si igual preferís arrancar por tu cuenta, en esta nota te contamos cómo usar la IA para programar.
Nuestras propuestas abren convocatorias a lo largo del año. Te invitamos a seguirnos en Instagram, TikTok and LinkedIn y a dejar tus datos para enterarte cuando se abran nuevas inscripciones.
Preguntas frecuentes sobre la brecha digital
¿Cuál es la diferencia entre brecha digital y brecha tecnológica?
La brecha tecnológica es una parte de la brecha digital y se refiere al acceso a infraestructura, dispositivos y conectividad. La brecha digital es más amplia: incluye también las habilidades para usar la tecnología y la posibilidad de crear con ella.
¿Qué diferencia hay entre brecha digital de género y brecha de género en tecnología?
La brecha digital de género compara el acceso y el uso de internet y dispositivos entre mujeres y varones. La brecha de género en tecnología mide la participación de las mujeres en las carreras tecnológicas, en el empleo del sector y en los puestos de liderazgo. En Argentina, la primera es chica y la segunda sigue siendo grande.
¿Cuáles son las causas de la brecha digital?
Las más frecuentes son las diferencias de ingresos, el lugar donde se vive, el nivel educativo y la edad. En el caso de las mujeres se suman los estereotipos de género, la falta de referentes y trabajos que todavía acompañan poco las tareas de cuidado.
¿Qué consecuencias tiene la brecha digital?
Quien queda del lado de afuera tiene menos acceso a estudios, empleos y trámites que hoy pasan por internet. Y cuando la tecnología la diseñan pocas personas parecidas entre sí, las desigualdades terminan dentro de los productos y los algoritmos.
¿Hay brecha digital de género en Argentina?
En el uso de internet, la diferencia entre mujeres y varones es chica. Donde se nota con fuerza es en la brecha de género en tecnología: las mujeres son minoría en las carreras STEM, en los roles técnicos y en los cargos directivos de las empresas del sector.
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