8M y mujeres en tecnología: datos para programar un futuro más justo

Chicas y mujeres en tecnología

Este 8 de marzo volvemos a hacernos una pregunta incómoda pero urgente: ¿quiénes están tomando las decisiones que moldean nuestro presente y nuestro futuro?

La tecnología no es neutral. Se diseña, se desarrolla y se implementa desde espacios concretos. Y hoy esos espacios no son lo suficientemente diversos, equitativos y representativos. En un sector estratégico para el desarrollo económico, la innovación y la competitividad, las desigualdades de género no son un detalle: son un problema estructural.

En el marco del Día de la Mujer, desde Chicas en Tecnología lanzamos Paridad en Código, una nueva investigación que analiza la participación de mujeres en empresas tecnológicas de Argentina. Porque si queremos construir un futuro más justo, primero necesitamos entender cómo es el presente.

De la consigna a los datos

Cuando decimos que queremos más mujeres en tecnología, no hablamos solo de vocaciones o formación. Hablamos de empleo, de liderazgo y de toma de decisiones en uno de los sectores más estratégicos para el desarrollo económico y la innovación.

¿Qué muestran los datos de la investigación?

Las mujeres representan el 36% de las personas que trabajan en las empresas tecnológicas relevadas. Si bien esto evidencia avances en el acceso, también confirma que su participación sigue siendo minoritaria en un sector clave.

Pero la brecha no es homogénea: se profundiza cuando observamos los roles técnicos y de liderazgo, donde la presencia femenina es significativamente menor. Es decir, no solo somos menos, sino que también tenemos menor participación en los espacios donde se define el rumbo de los productos, las estrategias y las prioridades del sector.

El techo de cristal también está en tecnología

La desigualdad se profundiza a medida que se asciende en la estructura organizacional. Si bien 7 de cada 10 empresas cuentan con al menos una mujer en espacios de directorio o consejo, en las empresas grandes solo el 20% de los cargos directivos está ocupado por mujeres. La mayor presencia femenina se concentra en posiciones intermedias, lo que da cuenta de un techo de cristal que limita el acceso a los niveles más altos de decisión.

Esto implica que, incluso cuando las mujeres ingresan al sector, su acceso al poder y a la conducción estratégica continúa siendo restringido.

Más formación, mismas barreras

Uno de los datos más reveladores del estudio es que el 76% de las mujeres que trabajan en compañías tecnológicas cuenta con formación universitaria de grado o posgrado, frente al 54% de los varones.

Es decir: las mujeres presentan, en promedio, mayor nivel educativo. Sin embargo, esto no se traduce en igualdad de oportunidades, posiciones o condiciones. El problema, entonces, no es de talento ni de preparación. Es estructural.

¿Por qué esto importa?

Estos números no son solo estadísticas internas de una industria, sino que tienen impacto directo en cómo se diseñan las plataformas que usamos y las soluciones tecnológicas que organizan el trabajo, la educación y la economía.

Cuando las mujeres no participan en igualdad de condiciones en el desarrollo tecnológico, el futuro se diseña incompleto. El desafío no es de talento: es estructural. Implica revisar prácticas de contratación, oportunidades de crecimiento, culturas organizacionales y acceso a posiciones de decisión.

8M: una oportunidad para mirar hacia adelante

El 8M no es solo una fecha de conmemoración, sino un momento para poner en agenda los temas que siguen pendientes.

Paridad en Código busca aportar evidencia para fortalecer la conversación pública y sectorial sobre la brecha de género en empresas tecnológicas. Porque transformar el ecosistema requiere datos, pero también compromiso colectivo.

Desde Chicas en Tecnología seguimos impulsando investigación, comunidad y articulación con el sector para que cada vez más mujeres no solo accedan a la industria, sino que también lideren y definan el rumbo del desarrollo tecnológico.