¿Qué significa ser líder? Durante mucho tiempo, la idea de liderazgo estuvo asociada a ocupar posiciones visibles, tener un cargo o asumir un rol de conducción formal. Sin embargo, en Chicas en Tecnología trabajamos desde una perspectiva distinta: entendemos el liderazgo como la capacidad de generar impacto, incluso en lo cotidiano.
Desde esa mirada, liderar no implica necesariamente estar al frente, sino animarse a tomar la palabra, proponer ideas, acompañar a otras personas y transformar el entorno cercano. Es una práctica que puede ejercerse en distintos espacios -una escuela, un grupo de pares, una comunidad- y que no responde a un único modelo ni a una forma predefinida.
Con ese enfoque se llevó adelante el Laboratorio de Liderazgo 2026, un programa intensivo diseñado para jóvenes de nuestra comunidad que buscan desarrollar herramientas para potenciar su voz y su participación en el ecosistema tecnológico.
Durante el mes de febrero, más de 60 jóvenes de distintos países de América Latina formaron parte de esta experiencia. A lo largo de tres jornadas de trabajo virtual, compartieron espacios de formación, intercambio y reflexión en torno al liderazgo, el desarrollo profesional y el rol que pueden ocupar como referentes en tecnología. Lejos de plantearse como un espacio exclusivamente formativo, el laboratorio se construyó también como un lugar de encuentro, en el que la dimensión colectiva tuvo un rol central.
En este sentido, una de las premisas que atraviesa el trabajo de Chicas en Tecnología es que no existe liderazgo sin comunidad. Proponemos entender el liderazgo como una práctica que se construye con otras personas, en diálogo, en red y en colaboración. Esto implica no solo desarrollar habilidades propias, sino también generar condiciones para que otras puedan participar, crecer y encontrar su lugar.
A su vez, el laboratorio busca ampliar las formas en que se concibe el liderazgo, especialmente en un sector como el tecnológico, donde la participación de mujeres en roles de decisión continúa siendo baja. Según nuestra última investigación, Paridad en Código, en las empresas tecnológicas más grandes de Argentina, las mujeres ocupan solo el 20% de los cargos directivos. En este contexto, promover liderazgos diversos implica reconocer que no hay un único perfil válido: se puede liderar desde la empatía, la creatividad, la escucha o la capacidad de organización. En todos los casos, se trata de poner en valor la propia voz, la historia y las experiencias como parte del ejercicio del liderazgo.
Como resultado de este proceso, las participantes que completaron todas las instancias del laboratorio se convirtieron en Embajadoras CET, asumiendo un rol activo dentro de la comunidad. Desde este lugar, podrán visibilizar sus recorridos, acompañar a otras jóvenes e incentivar a que más chicas se acerquen al mundo de la tecnología, contribuyendo a reducir las brechas de género que aún persisten en el sector.
El Laboratorio de Liderazgo no se plantea como un punto de llegada, sino como una instancia que habilita nuevos recorridos. En un contexto donde la necesidad de contar con más mujeres en roles de liderazgo en tecnología es cada vez más evidente, generar espacios de formación, encuentro y acompañamiento se vuelve clave para ampliar oportunidades y construir un ecosistema más diverso e inclusivo.



