Each 11 de febrero, el International Day of Women and Girls in Science nos invita a pensar en quiénes hacen ciencia hoy, quiénes quedan afuera y qué necesitamos cambiar para que más niñas y jóvenes puedan imaginarse un futuro en el mundo científico y tecnológico.
Las mujeres representamos solo 1 de cada 3 personas investigadoras a nivel global (UNESCO, 2021), una cifra que, si bien crece progresivamente, refleja una brecha que comienza mucho antes de la vida profesional.
La ciencia no es neutral: se construye desde las miradas, las preguntas y las experiencias de quienes la hacen. Y cuando esas miradas son diversas, las soluciones también lo son.
Las vocaciones STEM se construyen desde la niñez
El interés por la ciencia y la tecnología no aparece de un día para el otro. Las vocaciones STEM se construyen con tiempo, con estímulos, con confianza y, sobre todo, con oportunidades reales. La infancia y la adolescencia son etapas clave en este proceso: es ahí donde muchas niñas empiezan o dejan de imaginarse como científicas, programadoras, ingenieras o investigadoras.
Sin embargo, los estereotipos de género siguen marcando límites invisibles. Qué se espera de las niñas, qué modelos ven, qué espacios sienten que les pertenecen. Acompañar el desarrollo de vocaciones STEM implica trabajar activamente para derribar esas barreras y abrir nuevos horizontes.
El poder de los referentes
Ver a otras mujeres haciendo ciencia importa, y mucho. Conocer a mujeres que investigan, innovan y transforman realidades (o que lo han hecho históricamente) permite que niñas y jóvenes se reconozcan, se identifiquen y se animen a decir: “yo también puedo estar ahí”.
La representación no es solo simbólica: es una herramienta concreta para construir pertenencia y fortalecer la confianza en las propias capacidades.
Más mujeres en ciencia para soluciones más diversas
Impulsar la participación de más mujeres en ciencia y tecnología no es solo una cuestión de equidad. Es también una condición necesaria para el desarrollo de soluciones más representativas, inclusivas y justas.
Cuando faltan voces, faltan preguntas. Y cuando faltan preguntas, la ciencia se vuelve incompleta. La diversidad de experiencias, contextos y miradas enriquece la producción de conocimiento y permite abordar los desafíos sociales, ambientales y tecnológicos de manera más integral.
Una ciencia con mayor diversidad es una ciencia más potente.
Acompañar trayectorias, no solo despertar intereses
Despertar el interés es un primer paso, pero no alcanza. Acompañar vocaciones STEM implica sostener trayectorias a lo largo del tiempo: brindar formación, generar comunidad, ofrecer referentes, construir redes y crear espacios seguros donde equivocarse, aprender y crecer.
From Girls in Technology creemos en ese acompañamiento continuo, que pone en el centro a las niñas y jóvenes, sus preguntas y sus sueños, y que trabaja para transformar las condiciones estructurales que aún limitan su participación.
Mirar hacia adelante
Todavía queda mucho por hacer. La brecha de género en ciencia y tecnología sigue siendo un desafío urgente que requiere el compromiso de múltiples actores: organizaciones sociales, sistema educativo, sector privado, Estado y comunidad.
Este 11 de febrero es una oportunidad para reafirmar una convicción: cuando acompañamos a niñas y jóvenes en el desarrollo de vocaciones STEM, no solo ampliamos sus posibilidades individuales, sino que construimos una ciencia más diversa, más representativa y con mayor impacto social.
Porque impulsar a más mujeres en ciencia es, en definitiva, apostar por un futuro mejor para toda la sociedad.



